Si visitas la Albufera de Valencia en primavera, encontrarás los campos inundados como espejos que reflejan el cielo. En verano, un verde intenso cubre todo el horizonte. En otoño, el dorado de los tallos maduros llena el paisaje de calidez. En invierno, la tierra oscura y labrada descansa a la espera del siguiente ciclo. El cultivo del arroz marca el ritmo del lago.
Un cultivo milenario
El arroz llegó a la Península Ibérica con los árabes en el siglo VIII. Encontraron en la Albufera de Valencia un buen entorno: tierra plana, agua abundante, temperaturas cálidas y el mar cerca. Durante siglos, los campesinos del lago fueron perfeccionando las técnicas de inundación, siembra y cosecha.
Hoy, los arrozales de la Albufera ocupan unas 14.000 hectáreas. La Denominación de Origen Arroz de Valencia certifica este arroz.
La variedad Senia: la de la paella
De entre las variedades que se cultivan en la Albufera, la Senia es la más emblemática y la que más se asocia a la cocina valenciana tradicional. Es un arroz de grano corto y perlado que absorbe bien el caldo sin deshacerse, y queda tierno por dentro y ligeramente firme por fuera.
Es el arroz que se usa en la paella valenciana. El microclima de la Albufera, el suelo y el agua del lago influyen en sus características.
Otras variedades cultivadas en la zona incluyen la Bomba (más resistente, utilizada para arroces caldosos) y la Bahía (de mayor rendimiento, para consumo habitual).
El ciclo del arrozal a lo largo del año
Invierno: preparación de la tierra (diciembre – febrero)
Tras la cosecha de otoño, los campos quedan en barbecho. Los agricultores trabajan la tierra: la aran, la nivelan con precisión milimétrica (una diferencia de pocos centímetros en el nivel del suelo puede arruinar la inundación) y preparan los bancales y los sistemas de riego.
Es también el momento en que las aves acuáticas aprovechan los campos para alimentarse. Miles de patos, garzas y limícolas llenan los arrozales en invierno.

Primavera: siembra e inundación (marzo – mayo)
Según el pliego de la DOP Arroz de València, la siembra se hace entre finales de abril y mediados de mayo, y hacia mediados de mayo los campos ya se ven inundados. La siembra puede hacerse de dos formas:
- Al vuelo: las semillas se lanzan directamente sobre el agua inundada desde tractores o avionetas
- En semillero: las plántulas se desarrollan primero en semillero y luego se trasplantan
Los campos recién inundados, con el agua reflejando las nubes, son una de las imágenes más fotografiadas de la Albufera en esta época.

Verano: crecimiento (junio – agosto)
El arroz crece rápido. En verano, los campos se transforman en una alfombra verde brillante que puede alcanzar casi un metro de altura. El agua que rodea los tallos sigue visible entre las filas de plantas.
Es la época del año en que el olor a tierra húmeda y vegetación es más intenso. En verano, los paseos en barca por los canales pasan entre plantas verdes a ambos lados.

Otoño: cosecha (septiembre – octubre)
La cosecha del arroz es el momento más esperado del año. Los campos se drenan —el agua vuelve al lago— y, una vez secos, las cosechadoras mecánicas recorren los campos recogiendo los tallos dorados.
Desde la barca se ve el contraste entre el dorado del arroz maduro y el azul del lago al fondo.
Tras la cosecha, los restos de paja se queman o se incorporan al suelo, y el ciclo vuelve a empezar.

El arrozal como ecosistema
Los arrozales de la Albufera son tierras de cultivo, pero funcionan también como ecosistema natural.
Los campos inundados albergan anfibios, peces, invertebrados acuáticos e insectos que sirven de alimento a cientos de especies de aves. En invierno, cuando los arrozales están sin cultivo pero con agua, pueden concentrarse en ellos decenas de miles de aves acuáticas.
La agricultura y la naturaleza llevan siglos conviviendo en este paisaje.
El arroz y la identidad valenciana
Es difícil entender Valencia sin el arroz. La paella, plato nacido en El Palmar, en las orillas del lago, es hoy el símbolo gastronómico más reconocible de España. Pero la relación de los valencianos con el arroz no se queda en la cocina.
El arroz está en la memoria colectiva: en las historias de los abuelos que trabajaban en los campos, en las fiestas del pueblo que celebran la cosecha, en los nombres de los lugares y en la forma en que los valencianos hablan del lago. El arrozal es paisaje, pero también es identidad.
Cómo ver los arrozales de la Albufera
Una buena forma de ver los arrozales desde dentro es desde una barca. Los canales que comunican el lago con los campos se adentran entre los cultivos y ofrecen una perspectiva que no se puede conseguir desde tierra.
Durante el paseo en barca con la familia El Roig, una parte del recorrido transcurre por estos canales, con las plantas a ambos lados de la barca y el silencio solo interrumpido por el sonido del agua y las aves.
La época más fotogénica para verlos:
- Primavera (abril-mayo): campos inundados, con reflejos en el agua
- Verano (junio-agosto): verde intenso, paisaje vivo
- Otoño (septiembre-octubre): dorado de la cosecha
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